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¿Pasión o dinero?.

Actualmente es muy común escuchar, ver o leer en cualquier medio de comunicación que uses, cosas como "sigue tu pasión", "haz lo que te apasione", "tu pasión, tu decisión", entre otras tantas frases motivacionales  que buscan llamar tu atención y hacerte creer que puedes tomar el control de tu vida y tomar mejores decisiones para lograr lo que desees.

Nada mas lejos de la realidad.

En un mundo globalizado donde querer es un mal adaptado, sinónimo de poder, en el que nuestros jóvenes luchan por "ser alguien" y nuestros niños son absorbidos por tecnologías diseñadas para la insensibilización, no sé que tan factible sea hablar de verdadera pasión por hacer algo. Basta con echarle una ojeada a los canales de youtube, las páginas de Facebook, cuentas de Instagram o cualquier otra red social  para ver un montón de personas haciendo, eso si, lo que les place y ganando dinero por ello, pero verdaderamente ¿les apasiona?.

Es, en demasía, difícil juzgar la pasión de otro ser humano por algo, pero veamos unos ejemplos de personas apasionadas por algo: Albert Einstein, Frida Kahlo, Walter Disney, Adolfo Hitler,  Teresa de Calcuta, Joseph Stalin, (y aquí debo hacer claridad hablamos de su pasión no de la moralidad de sus acciones) por nombrar algunos ejemplos de seres humanos apasionados y que de alguno u otra forma dejaron un legado, bueno o malo, pero legado al fin. Ver estas vidas, sus acciones y legado nos simplifica identificar y hacer una afirmación: eran apasionados. Apasionados por servir, por las artes, por la sociedad, por su patria, por la ciencia... por una motivación personal, propia, de la que se adueñaron, eran apasionados.

Bien diferente la pasión de hoy, que es literalmente un vano deseo por las posesiones y el dinero, no hay nada mas allá de ser conocido o reconocido por un público cada día mas ávido de actos teatrales de "amor", de canciones agresivas contra la dulzura y la feminidad, por irrefrenados e incontrolables deseos de hacer lo que me de la gana... esa es la pasión, de nuestros youtubers, nuestros bloggers, los instagramers y demás "sanguijuelas sociales". 

Me gusta vivir bien, tener dinero para sufragar mi estilo de vida, pero si tengo algo claro, si escribo es porque me apasiona no por ganar dinero.

No me gusta Messi, pero...

Me gusta el fútbol y otros deportes, pero el fútbol despierta un sentimiento especial en mí. Soy hincha de un equipo de mi ciudad y apoyo a algunos que me gustan en el extranjero, en el caso puntual de España me gusta el Real Madrid, claro está desde los años 90, el Real de Raúl, Mijatovic, Seedorf, Roberto Carlos hasta llegar a los galácticos de la primera década de los 2000...en fin, eran mejores épocas.
Como seguidor del Real Madrid nada del Barcelona me gusta. No me gusta Piqué, aunque sea esposo de Shakira, no me gusta Iniesta, aunque sea un excelente mediocampista, no me gusta Neymar, aunque se diga ser "cristiano" y lleve el nombre de Jesús a toda final que juegue, y no me gusta Messi, aunque sea el mejor jugador del mundo.

Pero sinceramente sé que el hecho de que a mí no me guste no le ha de quitar al club, ninguno de los más de 10 títulos que ha conseguido desde el 2010 hasta el presente, o dejará  a Messi sin uno de los 5 balones de Oro que ha ganado hasta el momento. Simplemente el hecho de que no me guste el Barcelona no lo hace un mal equipo.

Todo esto para ejemplificar algo muy cotidiano, yo diría, común en el ámbito religioso: el no me gusta. Y es que hoy en día todos dicen de los hombres visibles del evangelio lo que les venga en gana. Dicen que son ladrones, mentirosos, falsos profetas, apóstatas, engañadores, estafadores, entre tantos otros remoquetes. Puede que de uno o dos de los que hablen  tengan razón, porque "por sus frutos los conoceréis" pero dudo mucho que de todos y cada uno de los que hablan sean lo que ellos dicen; y ¿por qué lo dicen?, si son sinceros y les cuentan a las personas que leen sus post o artículos en Internet, deberían asumir que es única y sencillamente porque no les gusta. Sea la forma de ser, la forma de predicar, la forma de hablar, la esposa, los hijos...algo, así sea pequeño, les disgusta. Muchos vamos a nuestra congregación y no nos gusta el mensaje, no nos gusta el pastor, no nos gusta la alabanza, no nos gusta el trato del diácono, el servicio del parking. la cafetería, etc. Pero volviendo al ejemplo futbolístico, eso no lo hace malo.

No importa si no me gusta que Dante Gebel cuente chistes en su congregación o que al pastor Eduardo Cañas le digan "apóstol", si Armando Alducin se confunde y enrreda, si Chuy Olivares parece más un profesor que pastor...en fin, el que a mi o a ti te disguste X o Y cosa de tal o cual predicador o congregación no los hace malos o les quitará el hecho de que hagan lo que, tal vez tu y yo no hacemos: ganar almas para Cristo.

A mi no me gusta Messi, pero hay millones de personas que disfrutan viéndolo jugar, hacer goles, ganar títulos y mucho dinero.  Puede que a nosotros no nos guste algún predicador, congregación o denominación pero otros disfrutarán escuchando, asistiendo y aprendiendo de ellos, además así como Messi recibe su pago no por el número de fans, los predicadores y congregaciones recibirán su pago, no por gustarnos sino por llevar almas al conocimiento de Cristo.

  

Arriesgarse vale la pena.

“Dentro de veinte años, estarás mas desilusionado por las cosas que no hiciste, que por las que si hiciste. Así que tira las sogas de proa. Navega hasta salir fuera de la seguridad del puerto. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre” (Mark Twain)

Cuando reflexiono sobre mi vida, me doy cuenta que las cosas buenas que me ocurrieron, fueron los resultados secundarios de unos cuantos riesgos calculados. Cada movimiento me infundía temor, incertidumbre, y parecía demasiado loco. Pero no me imagino que habría sido mi vida de no haber asumido esos riesgos.
Estoy convencido que lo único que se interpone entre nosotros y nuestro destino es un pequeño acto de valentía.

Una decisión valiente podría ser lo único que falte para que tu sueño se haga realidad. Y puede ser algo tan sencillo como hacer una llamada, enviar un correo, mudarse, renunciar, moverse, pero hay que empujar la ficha del dominó.

Podría ser que comiences un negocio o adoptes un niño. Podría ser que acabes una relación o comiences una nueva. Pero una cosa es segura: es imposible eliminar el riesgo de la ecuación.

A veces, por no correr un riesgo, perdemos para siempre una pieza del rompecabezas de nuestra vida. Y deja un agujero permanente en nuestro destino. Al final de la vida, lamentarás las piezas que te faltan.



7 errores cometidos por ateos.Parte 2.

5. “El ateísmo no es una creencia.”

Tal vez la idea detrás de decir esto es establecer algún tipo de neutralidad. El problema es que muchos de los ateos descritos aquí no se quedan callados ante los reclamos del Cristianismo – es casi como si el hecho de que “el ateísmo no es una creencia” realmente significa “No tengo ninguna creencia, excepto la creencia de que estás equivocado en decir que Dios existe.”

El matemático John Lennox dice:

Los ateos dicen que no tienen fe. Claro que sí la tienen: en su ciencia y en la inteligibilidad racional del universo.

Cuando uno tiene fe, uno tiene una creencia – y el ateo no es una excepción. El filósofo William Lane Craig comenta:

Si el ateísmo es tomado como una cosmovisión (de que Dios no existe) entonces el ateo tiene que sobrellevar la responsabilidad de probar dicha cosmovisión. Pero mucho ateos libremente admiten que no pueden sobrellevar esta responsabilidad de prueba. Es entonces que intentan de evadir esta responsabilidad epistémica re-definiendo lo que es el ateísmo, de tal forma que ya no es una cosmovisión, sino una opinión que no hace ninguna afirmación. En realida son agnósticos ocultos que quieren proclamar el ateísmo sin presentar pruebas al respecto.

Bajo esta definición, las plantas, los perros y los gatos son ateos – porque no tienen creencias. Es importante ser lo suficientemente audaz como para apoyar con argumentos lo que se cree, no redefinir el título de su cosmovisión.

6. “La ciencia refuta los milagros.”

En el artículo sobre milagros que tenemos explicamos algo clave:

Es importante notar que un milagro NO es una violación ni un rompimiento de una ley natural, como muchas personas piensan que es. Es sencillamente, algo que no se puede explicar mediante leyes naturales y que se atribuye a una intervención divina.

La palabra “intervención” es clave.

¿Por qué? Porque no es que Dios suspende o rompe leyes físicas para obrar un milagro, sino que interviene.

El físico teórico John Polkinghorne nota:

La ciencia simplemente nos dice que esto eventos son en contra de las expectativas normales. Sabíamos esto desde el principio. La ciencia no puede excluir la posibilidad que, en ocasiones particulares, Dios hace cosas particulares y sin precedentes. Después de todo, Dios es el que ordena las leyes de la naturaleza, no alquien que es sujeto a ellas.

Sin duda alguna, si existe un Dios que creó las leyes naturales, Él también sabe cómo operarlas a perfección – incluyendo cómo hacer que hagan cosas inesperadas para el ser humano.

Craig Keener en su libro de dos tomos sobre milagros escribe:

Como la ciencia funciona inductivamente desde los detalles hasta los grandes patrones, busca los patrones grandes y no puede hablar de anomalías únicas, como lo son los milagros.

Cómo Dios es el autor de toda la creación (incluyendo la ciencia y las leyes físicas), Él no puede estar sujeto a su creación – lo creado siempre será inferior a su creador. Sin embargo, Su creación se sujeta a Él. El filósofo Richard Swinburne explica:

Si Dios no existe, entonces las leyes naturales son las determinantes absolutas de lo que sucede. Pero si Dios existe, entonces el hecho de si operan, por cuánto tiempo operan y bajo qué circunstancias operan las leyes naturales depende de Él.

7. “Ciencia es la única forma para llegar a la verdad.”

Hay algunos ateos que entienden que la ciencia es la única forma de saber si algo es cierto, como si la ciencia fuese la única puerta para llegar a la realidad. Sólo la ciencia cuenta, ni la filosofía, ni la teología, ni ninguna otra disciplina no-científica. A ésto se le conoce como cientismo – la propuesta que sólo la ciencia puede explicar todos los aspectos de la realidad. El problema es que la misma ciencia se limita, porque la ciencia adopta el Naturalismo – la filosofía de que la naturaleza es el primer principio de la realidad. Esta cosmovisión establece que el Universo es todo lo que existe y no hay nada fuera de él. El problema del naturalismo es que automáticamente descarta todo lo sobrenatural, arbitariamente. Esto va en contra de lo que se supone que sea la ciencia: seguir las evidencias hacia donde sea que lleven.

Dicho esto, hay cosas que sabemos que son absolutamente ciertas que la misma ciencia no puede probar como ciertas, incluyendo cosas como las matemáticas y la ciencia misma.

Agradecimientos a Verdad y Fe.


7 errores cometidos por ateos. Parte 1.

No es que los ateos no tengan buenos argumentos – es que hay algunos argumentos que ya han sido derrotados y algunos ateos persisten en utilizarlos. Aquí mencionamos algunos.

Nota Importante

Hay varios tipos de ateos. Están los que son excelentes conversadores, dispuestos a escuchar y son intelectualmente honestos. Este artículo no habla de esos. Hay muchísimos ateos que son muy racionales y estudiosos, con buenos argumentos. Sin embargo, hay quienes sólo tienen enojo en contra de la iglesia, repitiendo argumentos irracionales e indispuestos a escuchar los contra-argumentos. Estos tienden a ser de mente cerrada y demandan evidencias experienciales ridículas (como que su nombre aparezca en las nubes y Dios se aparezca en su cuarto). Es de éstos últimos que hemos escuchado los siguientes errores. [Entendemos que también hay Cristianos que caen en la descripción dada, ¡pero eso amerita otro artículo!]

1. “Jesús nunca existió.”

La realidad es que la evidencia para la existencia de Jesús es muy convincente, para quién esté dispuesto a estudiarla. Hemos escrito sobre este tema anteriormente, aunque entendemos que bastaría con los pensamientos de los expertos en el tema – como Paul Maier, Profesor de Historia Antigua, que dice:
La totalidad de la evidencia es tan abrumadora que sólo los intelectos más superficiales se atreverían a negar la existencia de Jesús.

De las críticas mas fuertes viene del erudito no-Cristiano Maurice Casey, uno de los más prominentes historiadores Neotestamentarios hasta su reciente muerte. Dio con el clavo: Esta postura [de que Jesús no existió] es demostrablemente falsa. Es promovida por un lamentable prejuicio ateo, que menosprecia todas las fuentes primarias conocidas y las personas Cristianas. […] Muchos de sus proponentes son extraoridiariamente incompetentes.

Por último, el historiador ateo Tim O’Neil dice: Después de más de 30 años de observación y de tomar parte en debates de historia con muchos compañeros ateos puedo decir con seguridad que la mayoría de los ateos son históricamentes analfabetos. No es algo único de los ateos: son tan históricamente analfabetos como la mayoría de las personas, porque el analfabetismo histórico es la norma. Sin embargo, cuando muchos ateos (no todos) hacen comentarios sobre la historia o, peor, intentan utilizar historia en debates de religión, usualmente lo hacen con un entendimiento sobre el tema que se quedó en la escuela secundaria.
Continúa diciendo: Muy a menudo muchos ateos pueden ser polemistas cuando tratan con el pasado, sólo acreditando información o análisis que encaja algún argumento en contra de la religión que intentan hacer, mientras menosprecian, descartan o ignoran evidencias o análisis que no va de acuerdo con su agenda.

2. “No me toca probar que Dios no existe.”

No necesariamente.

Como regla general de retórica, la responsabilidad de proveer pruebas de lo que se dice es de la persona haciendo la afirmación. La razón de esto es sencilla: si yo digo que tengo un conocimiento, entonces necesito demostrarlo. Por ejemplo, si yo digo que Dios existe, estoy diciendo que tengo el conocimiento de la existencia de Dios – por lo tanto, me toca demostrar la existencia de Dios.

El problema es que muchos ateos dicen tener el conocimiento de que Dios NO existe, pero no quieren demostrar tal conocimiento. Tal vez piensan que es suficiente “derrotar” la postura teísta – pero no lo es. Una cosa es que un ateo entienda que no hay buenos argumentos a favor de la existencia de Dios, pero es otra cosa por completo decir que Dios no existe. La persona que entiende que no hay buenos argumentos a favor de la existencia de Dios, como mucho, llega a ser escéptico – no ateo. El ateo afirma el conocimiento de que Dios no existe, por lo cual es necesario que el ateo que afirme que Dios no existe exponga argumentos que prueben su postura.

3. “No se puede probar que algo no existe.”

En un debate con el Dr. John Shook, William Lane Craig le responde a un ateo que hace esta afirmación (puedes ver el clip de 40 segundos aquí). Craig responde: “Eso es tonto. ¡Claro que se puede probar que algo no existe! Podemos probar, por ejemplo, que no existen Tiranosaurios Rex vivos en la faz de la Tierra; podemos probar que no hay musulmanes en el Senado de los Estados Unidos; o, como dice el Dr. Shook, si se puede demostrar que algo es auto-contradictorio, no existen los hombres casado-solteros. Así que esto es una frase atea que se escucha mucho a nivel popular, pero es una frase que los ateos sofisticados no usan porque es fácil probar que algo no existe.”

Escribimos sobre este tema mucho más a fondo en el artículo encontrado aquí.

4. “La Biblia no es histórica.”

La Biblia sí es historia, ya que es una biblioteca (66 libros) de textos históricos que nos provee con información. Fue escrita a través de 1.500 años, por más de 40 autores en tres diferentes continentes y en tres idiomas distintos. Con relación al Nuevo Testamento (que es parte de la Biblia), uno de los historiadores escépticos más conocido – Bart Ehrman – dice lo siguiente: Si los historiadores quieren saber qué fue lo que Jesús dijo e hizo, están más o menos confinados a utilizar los Evangelios del Nuevo Testamento como fuentes principales. Debo enfatizar que no es por razones teológicas o religiosas que estos, y sólo estos, textos deben ser confiados. Es por razones históricas, simple y sencillo.

Así que, de acuerdo con uno de los más prominentes hitoriadores, la narrativa bíblica se puede utilizar para “razones históricas, simple y sencillo.” Richard Burridge, un erudito de exégesis bíblica, dice: Los Evangelios deben ser juzgados por medio de los criterios del Primer Siglo y yo entiendo que son documentos confiables. Comparten, de forma esencial, la misma historia del ministerio público de Jesús, sus enseñanzas, sus predicaciones, sus actividades, sus sanaciones y los eventos de la semana antes de su muerte – y el hecho de que algo muy extraño pasa después.

Además es comúnmente aceptado que Los Evangelios son biográficos en su naturaleza, lo que significa que constituyen historia a base de una figura histórica. Como menciona Graham Stanton en su libro ‘Jesus and Gospel’: Los Evangelios son ampliamente considerados como un sub-conjunto del amplio y antiguo género literario de biografías.

David Aune, especialista en géneros literarios antiguos también comenta: Por lo tanto, aunque [los escritores de los Evangelios] claramente tenían una agenda teológica importante, el mero hecho de que decidieron adaptar las convenciones biográficas de los Greco-Romanos para decir la historia de Jesús indica que estaban primeramente preocupados por comunicar lo que ellos entendieron que realmente sucedió.

En fin, los narrativos bíblicos (incluyendo el Antiguo Testamento) son recursos históricos.

Tomado de aqui.



Dignificando al pecador.

La parábola del hijo pródigo nos confronta con ideas que dominan el pensamiento cristiano. En esta parábola cada uno de los personajes hace lo que menos se espera de ellos y sus respuestas contradicen nuestra forma de pensar.

En el pensamiento cristiano, o por lo menos la forma en la que representamos a Dios, el padre está enojado con el pecador y quiere castigarlo, pero el Dios representado por el padre en la parábola del hijo pródigo nos sorprende y hace añicos nuestras ideas acerca de Dios. Este Dios, da libertad a sus hijos, y los deja tomar sus propias decisiones, aun cuando estas vayan en contra de Su voluntad.

En la historia del hijo pródigo, el padre no está enojado con su hijo desobediente; lo espera y cuando lo ve venir, se vuelve como un niño, corriendo a su encuentro. Son los niños los que corren al encuentro del padre, pero en esta parábola es el padre el que corre al encuentro de su hijo confrontando así nuestros conceptos acerca de Dios.

Del hermano mayor, que representa a la iglesia, se espera que se regocije con la llegada de su hermano menor (el pecador) que se había perdido, pero hace lo contrario. El hermano mayor nos sorprende a todos con su enojo; no quiere participar de la fiesta de bienvenida que el padre dio a su hermano. Erróneamente se compara con él hermano menor y se llena de un falso sentido de justicia basado más en sus obras que en el amor del padre. Siente que por sus obras él es digno y que su hermano es indigno.

Por último, el hijo pródigo, el personaje de la historia que representa al pecador, es el que más sorprende. No puedo evitar notar que cuando Jesús habla de los pecadores, los dignifica. Después de que el hijo menor malgastó su herencia y vivió perdidamente, después de haber hecho todo lo incorrecto, Jesús nos da la oportunidad de ver el corazón de un pecador. Estando lejos de la casa de su padre, el hijo pródigo reaccionó:

“Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!

Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros”

¡Qué declaración de arrepentimiento tan bella, tan sincera, tan poética, tan profunda, tan llena de significado!  Cada vez que leo el arrepentimiento del hijo pródigo, su actitud me confronta, me humilla, me pone en mi lugar.

Necesito aprender del hijo pródigo.

La iglesia ve al pecador como un salvaje, como un animal. Como alguien insensible que no experimenta el sentido de culpabilidad y no tiene ningún interés en cambiar, pero el hijo pródigo nos enseña que los pecadores no están conformes con su condición y aun cuando están lejos, sus corazones apuntan hacia la casa del padre, apuntan hacia Dios.

El hijo pródigo nos da una lección de arrepentimiento de la que todos podemos aprender.

Los cristianos nos sentimos dignos y con derechos; reclamamos, desatamos y decretamos bendiciones sobre nosotros mismos…. Pero el hijo pródigo no se siente digno. Su declaración y su decreto es: “No soy digno de ser llamado tu hijo.”

Qué bello…

El tema de dignificar al pecador es tocado otra vez por Jesús cuando contó la parábola del publicano y el fariseo. Jesús sabía que los fariseos (religiosos) menospreciaban a los publicanos (pecadores), pero a través de su ejemplo y enseñanzas Jesús puso al pecador en una mejor luz.

«Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo, y el otro, recaudador de impuestos.  El fariseo se puso a orar consigo mismo: “Oh Dios, te doy gracias porque no soy como otros hombres —ladrones, malhechores, adúlteros— ni mucho menos como ese recaudador de impuestos…” En cambio, el recaudador de impuestos, que se había quedado a cierta distancia, ni siquiera se atrevía a alzar la vista al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: “¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!” » Les digo que éste, y no aquél, volvió a su casa justificado ante Dios. Pues todo el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

No es accidental que el publicano se parezca al hijo pródigo en su actitud y en su lenguaje. Es el mismo Jesús contando otra parábola en la que dignifica al pecador. No deja de sorprenderme el énfasis tan positivo que Jesús pone sobre el pecador en las historias que cuenta. Tan diferente a la actitud que la iglesia tiene en relación al pecador.

El publicano se queda a cierta distancia, no se siente digno de acercarse, ni tampoco se atreve a alzar la vista al cielo. Jesús nos enseña que el pecador no es un animal salvaje que solo quiere pecar.

Jesús dignifica al pecador…

Por lo menos en un par de ocasiones Jesús se admira de la fe de los pecadores. (Nunca se admiró de la fe de los religiosos). Que Dios se admire de la fe de alguien ya es un tema por demás interesante, pero que ese alguien no pertenezca a la fe, es revolucionario.

Jesús dignificó al pecador,

¿Por qué nosotros no hacemos lo mismo?

Autor: J.A.R.


Seguir aprendiendo

“Cuando una idea ensancha una mente, esa mente nunca regresa a su forma original” (Oliver Holmes)

Dios nos ha creado con la capacidad de seguir aprendiendo hasta que muramos. Aprender no es un lujo, es un derecho. Pero en algún lugar del camino, dejamos de ampliar la mente y comenzamos a vivir de recuerdos. Dejamos de crear el futuro y comenzamos a repetir el pasado. Y ese día dejamos de vivir y comenzamos a morir, porque dejamos de aprender. Cuando el alma se deja de asombrar, la mente deja de aprender.

Si dejas de usar cualquier parte de tu cuerpo, incluso la mente, se atrofia, es el síndrome del desuso. Y cuando la mente se atrofia, el alma se marchita. A medida que mas usemos el cerebro se crean nuevas conexiones entre las neuronas, la neurogénesis persiste en la vida del cerebro adulto, si es que sigues aprendiendo.

“Educación” deriva de dos palabras en latín que significan “Sacar hacia fuera”. Es curioso, porque cualquiera pensaría que significa “Amontonar adentro”; la mayoría de los programas académicos giran en darnos conocimientos pero no en despertar nuestra curiosidad.

La cosa es que en la vida perdemos lo mas importante: el amor al aprendizaje, y la curiosidad va muriendo. Cuando acumulamos conocimientos, rara vez llegan al alma.

Las 500 compañías de la lista de la revista Fortuna, gastan miles de millones en investigación y desarrollo. Saben que las innovaciones no son optativas. Es la clave de la supervivencia. Saben que tienen que innovar, desafiarse, salir, invertir.

  • Necesitamos nuevas mentes que moldeen la cultura en las aulas, los noticieros y las salas de programación.
  • Necesitamos mentes nuevas que compongan canciones, hagan películas, redacten normas y planten compañías.
  • Necesitamos mas innovadores y menos comentaristas.
  • Menos críticos y mas creadores.
  • Menos imitadores y mas soñadores.

No le tengas miedo a pensar y a ser curioso.
Por lo pronto...yo seguiré aprendiendo.

Autor: Dante Gebel.


Cuando soñar no basta.

Todos hemos tenido sueños en nuestra vida, aún soñamos, con una mejor vida un mejor empleo, entrar a la mejor universidad, el hombre o la mujer ideal que me acompañará el resto de mi vida... llegar al cielo. Y aunque todos podemos soñar y soñar y desear, anhelar, esperar; la verdad es que mis sueños no llegarán a hacerse realidad solo por el hecho de soñarlos. El estar en mi mente o en mis planes no es un indicador seguro de su consecución o realización. La cruda realidad es que tal vez no los logre y no por falta de deseo.

Aquí entrarán quienes digan "la fe mueve montañas" y... si... pueden tener la razón, pero me pregunto y les hago extensivas mis dubitaciones: será que si Abram hubiese tenido solo fe y no se llegara a su esposa creyendo, ¿igual hubiera tenido al hijo de la promesa? o si Moisés hubiera escuchado a Dios en la zarza y no parte hacia Egipto, ¿se habría liberado igual al pueblo?. Sé que sí, Dios se hubiera valido de otros medios, de otros hombres, pero eso hubiera sido mera intervención divina sin participación humana, la historia sería diferente y mis dubitaciones no tendrían sentido. Pero me gusta pensar que, a pesar del deseo de Dios por hacer su perfecta voluntad, aún cuenta con nosotros como hijos y piensa en nuestros propios deseos y busca la manera, su manera, para hacerlos realidad y, con ello, hacernos felices.

Pero volviéndome al tema inicial, hoy y siempre soñar no ha sido suficiente. Nunca he visto o conocido a alguien que pueda decir y consiguió estar donde quería estar solo soñando, quieto, esperando y eso se hiciera realidad; todos tuvieron momentos difíciles, se probó su carácter, su deseo también estuvo a prueba y su motivación se encontró bajo fuego y aquel que simplemente ganó la lotería y se hizo millonario (si ese era el lugar dónde quería estar), al menos materializó su deseo al comprar el billete o boleto que lo catapultó hacia su deseo. Mi punto hoy se centra en la falta de acción concerniente a este mundo hoy día. Hombres y mujeres, creyentes o no creyentes se encuentran en una situación de esclavitud. Si ya sé que a los creyentes Jesús nos hizo libres, pero también es cierto y nos hemos vuelto esclavos de otras cosas: las congregaciones, son un ejemplo, y qué decir de los "adoradores de la adoración" o tantas otras formas de religiosidad, vistas hoy, empañando y trayendo frustración a la vida de tantos.

Soñamos con predicar a las naciones y no le hablamos al vecino o a nuestro familiar, anhelamos cantar y elevar su nombre en gloria frente a multitudes y no lo hacemos en el culto los domingos, deseamos construir edificios, ser doctores, abogados, ingenieros, pero no estudiamos porque: "primero está el servicio a Dios", y por poner en primer lugar al servicio y no al Dios quien te dijo que estudiaras, te prepararas, salieras a predicar o cantaras en el culto, es que hoy eres un mero soñador y no estás viviendo tu sueño.

Recuerda que los cementerios están llenos de libros sin escribir, amores sin confesar, cartas y poemas sin enviar, besos y abrazos sin dar, pero lo peor de todo es la cantidad de hombres que partieron siendo buenos soñadores pero sin ver su sueño hecho realidad.

Cáncer:¿oportunidad de salvación?

Hace unos días leía una publicación sobre farándula, el caso de un actriz reconocida, sobreviviente a un cáncer de seno que, gracias a Dios, fue detectado justo a tiempo.

Durante la entrevista el enfoque humanista predomina, las preguntas y sus respuestas van encaminadas a hacer ver cómo esta persona, gracias a su esfuerzo, cuidados y dedicación ha podido salir de tan penosa situación... loable tarea, grandioso trabajo, pero y ¿qué de Dios?. Bueno al llegar al tema de la espiritualidad de esta mujer, la pregunta no va encaminada hacia su salvación o a temas muy íntimos o profundos de este aspecto, sólo le le interpela vagamente a cerca de su creencia en Dios, a lo cual la artista responde, ya no tan vagamente, si creer en Dios pero en un dios que no juzga, no es homofóbico y es todo amor, esto para fraseando una respuesta un poco más larga, pero  esto me hizo reflexionar: ¿fue su creencia en Dios la que la curó?, no,¿ fue su dios quien la sostuvo durante este período aciago de su vida?, no, ¿acaso alguien le habrá hecho saber sobre Jesús?, quiero pensar que sí, pero ¿esta experiencia ha producido algo que considerar más allá de una simple sanidad médica?, es claro que no.

Examinando este y otros tantos casos de famosos y no famosos que humanamente han conseguido algún tipo de éxito, pude concluir lo siguiente: ¿por qué hemos de pensar, nosotros los creyentes, y la única oportunidad u opción que tenemos para predicar es una tragedia o situación difícil en la vida de las personas?.

Creo muy sinceramente que esta actriz y demás personas no salvas, tienen a ese dios mental que les ayuda o castiga dependiendo de sus acciones, pero no conocen al Dios real, quien aun sin dejar de ser amor es también fuego consumidor, quien no aborrece al homosexual pero si ese pensamiento mezquino que le hace ser quien no es... el Dios que envío a su único Hijo a morir por todos aún a sabiendas y no todos le recibirían, antes bien le rechazarian, se burlarian y querrian hacer de Él,  alguien tan grande o poderoso, solo como el tamaño de su propia y diminuta mente.

Por eso soy un firme creyente en que ni un drogadicto o alcohólico, prostituta, indigente o moribundo es mejor tierra para sembrar que aquel que cree que lo tiene todo y su vida funciona tal como desea porque, aunque sea más fácil, la Biblia dice que el reino de los cielos solo será arrebatado por valientes y ¿qué de valiente tiene aquel que solo busca hacer de esta exigente tarea lo más sencillo para sí?. Nuestra tarea no es ir a dar las buenas nuevas solo a quien, a nuestro juicio, necesite más a Dios o uno de sus milagros, es nuestro deber regar el mundo entero y a toda carne de su palabra , es ella y el Espíritu de Dios quienes harán el trabajo, tu eres un simple mensajero; ¿qué te parece si cumples con tu labor?...

Espera...

A veces Dios te pide esperar, pero tu y yo sabemos que siempre será mas fácil decirlo que hacerlo.

Personalmente me molesta la espera, soy impaciente, siempre quiero tener o hacer ya lo que deseo, pero, digo amar a Dios, y en muchas ocasiones me ha pedido esperar y ¿qué he hecho'... lo que he querido y no he esperado, he desobedecido. Como consecuencia han venido problemas, he caído en errores que me han traído miles de inconvenientes, y haciendo una retrospectiva, hubiera podido evitarlos solo con la simple acción de la espera, y digo acción porque muchos creen y asocian la espera con inoperancia o falta de acción. No. La espera es un tiempo en el que debes cesar en una área de tu vida, por lo tanto dicho tiempo lo puedes usar para hacer crecer otras, porque si haces una introspección, te darás cuenta... las tienes muertas o descuidadas.

 Dios no te pedirá que esperes si no tiene algo para enseñarte durante o al final del tiempo de tu espera.

 Lastimosamente no hay fórmulas mágicas que hagan de la espera el periodo más feliz de nuestra vida, pero si hay consejos que la harán más llevadera:
  • No pienses tanto en lo que harás cuando la espera termine, esto aunque es agradable por un momento, puede generar ansiedad.
  • Has otras cosas que has descuidado o dejado de lado, aún intenta hacer cosas nuevas.
  • No desesperes, confía en Dios y en lo que te ha prometido, si El te lo dijo, El lo hará.
  • Obedece, no abortes a mitad del tiempo, piensa en la recompensa que trae la paciencia.
  • Disfruta, no hay razón para amargarte o sufrir.
  • Establece un final para la espera, no hay esperas eternas, ora y establece un tiempo prudente, esto te hará bien.
  • Cree. Al final de la espera tu decides si valió o no la pena creer, pero por lo general siempre serás recompensado.

Consejos, palabras, historias...¡cuéntanos!

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