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No me gusta Messi, pero...

Me gusta el fútbol y otros deportes, pero el fútbol despierta un sentimiento especial en mí. Soy hincha de un equipo de mi ciudad y apoyo a algunos que me gustan en el extranjero, en el caso puntual de España me gusta el Real Madrid, claro está desde los años 90, el Real de Raúl, Mijatovic, Seedorf, Roberto Carlos hasta llegar a los galácticos de la primera década de los 2000...en fin, eran mejores épocas.
Como seguidor del Real Madrid nada del Barcelona me gusta. No me gusta Piqué, aunque sea esposo de Shakira, no me gusta Iniesta, aunque sea un excelente mediocampista, no me gusta Neymar, aunque se diga ser "cristiano" y lleve el nombre de Jesús a toda final que juegue, y no me gusta Messi, aunque sea el mejor jugador del mundo.

Pero sinceramente sé que el hecho de que a mí no me guste no le ha de quitar al club, ninguno de los más de 10 títulos que ha conseguido desde el 2010 hasta el presente, o dejará  a Messi sin uno de los 5 balones de Oro que ha ganado hasta el momento. Simplemente el hecho de que no me guste el Barcelona no lo hace un mal equipo.

Todo esto para ejemplificar algo muy cotidiano, yo diría, común en el ámbito religioso: el no me gusta. Y es que hoy en día todos dicen de los hombres visibles del evangelio lo que les venga en gana. Dicen que son ladrones, mentirosos, falsos profetas, apóstatas, engañadores, estafadores, entre tantos otros remoquetes. Puede que de uno o dos de los que hablen  tengan razón, porque "por sus frutos los conoceréis" pero dudo mucho que de todos y cada uno de los que hablan sean lo que ellos dicen; y ¿por qué lo dicen?, si son sinceros y les cuentan a las personas que leen sus post o artículos en Internet, deberían asumir que es única y sencillamente porque no les gusta. Sea la forma de ser, la forma de predicar, la forma de hablar, la esposa, los hijos...algo, así sea pequeño, les disgusta. Muchos vamos a nuestra congregación y no nos gusta el mensaje, no nos gusta el pastor, no nos gusta la alabanza, no nos gusta el trato del diácono, el servicio del parking. la cafetería, etc. Pero volviendo al ejemplo futbolístico, eso no lo hace malo.

No importa si no me gusta que Dante Gebel cuente chistes en su congregación o que al pastor Eduardo Cañas le digan "apóstol", si Armando Alducin se confunde y enrreda, si Chuy Olivares parece más un profesor que pastor...en fin, el que a mi o a ti te disguste X o Y cosa de tal o cual predicador o congregación no los hace malos o les quitará el hecho de que hagan lo que, tal vez tu y yo no hacemos: ganar almas para Cristo.

A mi no me gusta Messi, pero hay millones de personas que disfrutan viéndolo jugar, hacer goles, ganar títulos y mucho dinero.  Puede que a nosotros no nos guste algún predicador, congregación o denominación pero otros disfrutarán escuchando, asistiendo y aprendiendo de ellos, además así como Messi recibe su pago no por el número de fans, los predicadores y congregaciones recibirán su pago, no por gustarnos sino por llevar almas al conocimiento de Cristo.

  

En los zapatos de otro...

Salí corriendo de casa par el trabajo un poco tarde por lo que llevaba algo de prisa y al llegar... me di cuenta que había olvidado los zapatos. Trabajo en el area de la salud por lo que quien trabaje allí sabrá, y para quien no, le cuento, no se puede trabajar con cualquier calzado; así que no tuve mas remedio que pedir prestado un par a una de mis compañeras que calzaba del mismo número que yo. Amablemente me los prestó, pero estos tenían tacón y yo no acostumbro a usarlos así, pero como no tenía los míos, los usé... durante un par de  horas,  porque sinceramente ya no aguantaba el dolor en mis piernas.

No podía permitirme una sanción o llamado de atención, así que  pedí prestados otros, un poco más grandes pero sin el tan terrible tacón. Ahhhhh... ingenuamente pensé, ahora si podre trabajar cómoda, pero,  con tan mala suerte que estos estaban torcidos, mas a pesar de la incomodidad y la molestia, no tuve mas remedio que trabajar con ellos.

Al terminar el turno salí con un fuerte dolor de pies y piernas, pero además una gran lección: Fue difícil usar ese par de zapatos toda una noche, ¿por qué?, simplemente porque no eran los míos. Y es que a veces se nos hace mas fácil juzgar y criticar que ponernos en los zapatos o, mejor, en la misma situación de los demás. Tratar de ver las cosas desde la misma perspectiva de quien vive situaciones, que a nuestro parecer, debieron ser tratadas de otra forma . Generalmente hacemos  lo común: juzgar, señalar, burlarnos, acusar o criticar pero difícilmente solemos callar, pensar y reflexionar en como podríamos ayudar. Solo hasta cuando pasamos por una situación similar es que nos detenemos a pensar en los demás. Ahí si reflexionamos y no juzgamos a nuestro semejante que pasa por las mismas situaciones que hemos vivido.

Así que hoy te invito a dejar de hacer las cosas fáciles y a que comiences a esforzarte por hacer las difíciles como deja de murmurar, criticar etc. Seamos agradecidos y si vemos que alguien pasa por dificultades pongámonos en sus zapatos y ayudemos. Yo tuve que hacerlo literalmente para entenderlo pero tu no debes vivirlo igual. ¿Te animas?.

Señales de peligro.

Hace poco leía en una publicación de la red: ¡¿Cuántos finales trágicos se evitarían si las señales de peligro fuesen visibles y respetadas?!, y no pude evitar pensar en ciertos acontecimientos que muchos de nosotros podemos y, humildemente creo, deberíamos tomar como señales. Alguien podría preguntarse, ¿señales de qué?, pues nada más y nada menos que las señales de que estamos viviendo al filo del final, a punto de terminar, sucumbir, fenecer, terminar, extinguirnos, culminar...etc. 

Algunos de los acontecimientos que deberían llamar nuestra atención: desastres, guerras, hambrunas , pandemias, aumento de la inmoralidad sexual, crecimiento desmesurado del odio por todo lo referente a Dios, acelerado culto al ego y el pensamiento humano... entre otras.

Pero en este post no quiero hacer un estudio exegético y escritural sobre profecías. Me gustaría si hacer hincapié en nuestra frase inicial: "¡¿Cuántos finales trágicos se evitarían si las señales de peligro fuesen visibles y respetadas?!" y es que, a mi humilde parecer, no hay un final mas trágico para un ser humano que aquel y le conducirá a una eternidad sin Jesús. Muchos, indefectiblemente, terminarán así, nos parezca justo o no, ese será su fin. Pero volviendo a nuestra frase, esta tragedia se puede evitar, y no quisiera redundar en el tema, siempre espinoso de la evangelización; en este día me gustaría hacer notar que cualquier persona, sin importar su credo religioso, filosofía de vida, filiación política, social o de cualquier otra clase, podría, buscando de manera honesta, conocer que hay algo más y, entonces,  esto hoy existente mañana podría, simplemente, no ser.

Ciertamente y el miedo no ha de ser un camino muy práctico para llegar al conocimiento de la verdad, más para algunos será el único capaz de conducirlos a ella; claro está que no es mi intención el usar o aconsejar dicha emoción como conducto hacia el conocimiento de la verdad, más bien puedo decir y el miedo no será sino una mera herramienta en las manos del maestro para llevar a unos cuantos a adquirir el conocimiento requerido para iniciar una vida de fe.

Muchos pueden tomar los acontecimientos mundiales hoy día como simples eventos acumulables en la estadística e historia futura, como meras anécdotas de un futuro, para mi incierto, aunque para ellos excitante y prometedor. Y es que al igual como ocurrió en la mitad del siglo pasado cuando en Europa se levantaba un "hombrecillo" con ínfulas de grandeza, a quien nadie con dos dedos de frente le auguraba un futuro prominente en la política, terminó por ser uno de los "mejores" prototipos de lo que nosotros los creyentes consideramos será el anticristo. ¿Hubo señales?, muchas, ¿se atendieron?, no. Y ese es el punto. Muy pocos hoy día, a nivel secular, y más preocupante, dentro de las congregaciones religiosas, se percatan de las señales que nos rodean, son como luces de neón a lado y lado de la carretera avisando el peligro que espera adelante, pero ¡cómo nos gusta ignorarlas!.

Sólo espero y las señales que hoy día son abrumadoras, no pasen desapercibidas para muchos incrédulos y, para nosotros los creyentes, dejen de ser motivo de discordia y pelea para convertirse más bien en una preocupación creciente y ardiente por ir a anunciar al mundo entero que todo esto que ocurre ya estaba escrito y habla de un final para nosotros que puede ser de eterna paz o eterna condenación. Evitemos el final trágico...las señales son visibles sólo debemos acatarlas.

   

Un mensaje del pasado...

UN MENSAJE DEL PURITANO COTTON MATHER PARA LOS GOBERNANTES DE LOS ESTADOS UNIDOS

En los Estados Unidos hoy en día somos una nación en necesidad del arrepentimiento por los pecados nacionales de gobernantes seculares y paganos: rechazo a la ley de Dios, de Su Mesías y por la legalización del politeísmo al rechazar el Señorío de Cristo, como Rey y Mediador; y como consecuencia la institucionalización y legalización del homosexualismo, idolatría y secularismo ateo. 

La situación actual hace que necesitemos otra vez que el Espíritu de Dios trabaje en nuestra tierra de forma poderosa. La corrupción política es evidente en los políticos a través de sus actos de idolatría, inmoralidad, ateísmo y blasfemia en contra del único de Dios. Esto es verdad ahora más que nunca. 

El aclamado e influenciante teólogo y escritor Puritano de New England, Cotton Mather (1663-1728) vio la sociedad de New England regresando a la apostasía, y esto era en el pleno apogeo del Puritanismo en Inglaterra y América! 

Cotton descendía de una piadosa familia de Puritanos influyentes. Su padre, Increase Mather, fue presidente de la universidad de Harvard. Mather escribió más de 450 libros y panfletos convirtiéndolo asi en el más importante e influyente ministro y teólogo Puritano en New England. El gran deseo de Mather Cotton era el traer a los Colonos a las enseñanzas y ética original Puritana. 

En respuesta a la creciente negligencia e indiferencia de los colonos a la vida de santidad y fidelidad a Dios y su Palabra, Mather predicó un sermón ante la Asamblea General de Massachussetts titulado “Cosas para que un pueblo en angustia piense” (1696).  La introducción de su sermón fue así:

“En una Asamblea General hay un Día de Convocación, a una provincia [colonias]entera, que han profesado eminentemente la Religión del Señor Jesús Cristo; y algunos predican las profecías vivientes del Señor Jesucristo, a tal provincia, que ahora trabaja bajo señales mortales de su desagrado, es por esta razón que se convoca a este día.”

Cuando Mather llamó a los pobladores de New England al arrenpentimiento, Mather no suavizó ninguna palabra en su mensaje. El sabía que los pecados de los colonos habían traído el desagrado del Señor sobre ellos. La pregunta es ¿Cómo pueden los modernos Americanos edonistas tomar en serio su sermón en este siglo 21? 

El mensaje de Cotton fue una advertencia de un juicio solemne sobre la tierra y nación. La iglesia en los Estados Unidos no desea darse cuenta que somos una nación que ha recibido la “Señal de su desagrado” desde ya un tiempo atrás hasta ahora. La nación no quiere confrontar nuestros grandes pecados nacionales, más bien la iglesia desea tropezar sin confrontar nuestros pecados. Vivimos en una nación en donde un largo segmento de la populación profesa a Cristo sin realmente conocerlo. El Cristianismo Americano es una fusión de su cultura del siglo 19, sin nada de sus precurores Puritanos, menos Reformados. Sin embargo la Iglesia evangélica y reformada en nuestra tierra parece estar contenta al permitir que muchos tropiecen y blasfemen el nombre de Dios, muertos espirituales llenando grandes edificios evangélicos cuya adoración no pasa del techo. 

Mather enfatiza tres puntos basados en el texto para avivar a sus oyentes:


1.     “Que las lagrimas de una profunda humillación puedan ser en este día derramadas sobre nosotros, sobre estos momentos tristes es que derramamos esas lagrimas. Las lagrimas de un corazón humilde, quebrantado, derretido, O permítenos acercarnos a esa agua, y derramarlo delante del Señor.”
Los Estados Unidos necesita experimentar una profunda humillación espiritual por su soberbia individual y social ante Dios y Su ley. Existen muy pocas lagrimas reales en nuestros días sobre nuestros propios pecados como hombres, y el pecado de nuestra nación. El aumento del sodomismo en todos niveles del gobierno es contra natura y un insulto a Dios. Nuestra nación necesita un sentir de pecado con un corazón contrito y quebrantado de arrepentimiento (Salmos 51:17; Isaias 66:2). Necesitamos orar para que nuestros líderes nacionales y de las iglesias que siguen fieles al Señor hagan así como Israel lo hizo en 1 Samuel 7:6, y reconocer que nuestra nación ha pecado en contra del Señor.


2.     “que nuestras oraciones fervientes de suplicación puedan desde este día, levantarse entre nosotros,y  por estas todas las ocasiones debemos orar.”
Mather está llamando aquí a la gente a orar, en los Estados Unidos de hoy, la iglesia no está mirando al Señor en oración de la manera a que es llamada a orar. La iglesia reformada y evangélica falta el espíritu de oración y se han olvidado las palabras de Santiago 5:16: “la oración efectiva de un justo puede mucho”. En las iglesias de América, apenas oramos por nuestros líderes de las naciones o por el estado de nuestra nación ante el Señor, ni siquiera hay creyentes profesantes que estén tan listos como para traer estos asuntos ante el Señor en oración privada. Es una religion débil y vergonzosa. Es un Cristianismo evangélico pietista, individulal y cobarde. las Iglesias Reformadas han abandonado el espiritu de lucha de llamar al Estado a someterse a Dios mismo. Esto es la evidencia de cuanto nos hemos alejado de nuestros padres Reformados Presbiterianos.

Mather en forma especial y particular hizo un llamado a sus oyentes a orar a Dios por sus bendiciones sobre la nación y su gente, y por la conversión de aquellos alrededor de ellos. Segundo, Mather llamó al pueblo a la suplicación en oración para que ellos puedan escapar del inminente juicio de Dios en su tierra blasfema e impia. Los Cristianos en los Estados Unidos deberían orar por arrepentimiento nacional y llorar a Dios en suplicación para que El nos haga volver del camino en donde estamos ahora mismo. Mather se adelanto a lo que vemos hoy en los Estados Unidos, imagínense, Mather escribió este sermón en  1696  y aunque las condiciones políticas y sociales han cambiado, sigue siendo vigente por la gran apostasía e impiedad en el gobierno de los Estados Unidos.

El también llamó a los ministros del evangelio para guiarnos al camino de la verdad del evangelio. Los ministros Americanos predican un evangelio diferente del que predico Pablo, Pedro, y los demas apóstoles. Es un mensaje dispensacional, alejado y alienado de toda teologia Bíblica histórica.Por eso existe un tal Osteen, Warren y otros falsos autodenominados apóstoles, y profetas. Esto debería ser un recordatorio sombrío para que los oficiales de la iglesia en América tomen en serio su llamado para que ellos puedan guiarnos y pastorear a los santos. 

En nuestra nación hoy, tenemos muchos llamados ministros del evangelio quienes solamente entretienen y no predican el completo consejo de Dios, esto es una situación dramática y trágica en América hoy. Hay mas payasos en las iglesias de los que hay en los circos. Las llamadas “mega” Iglesias se han convertido en lugares de distracción y nada de revelación BIblica. Los falsos apostoles y profetas son payasos que comercializan con los incautos e ignorantes. Por primera vez vemos paganos que predican desde la Biblia sus herejías.


3.     “ que la importancia de una reforma total puedan ser desde este día entre nosotros, sobre diferentes ocasiones para tales cuidados.”
Note que Mather habla de una Reforma total en las Colonias Americas y en toda la tierra del continente nuevo. De aquí se deduce que estamos llamados el esforzarnos para una reforma en nuestra tierra, a través de  la predicación del evangelio, viviendo vidas santas, y presionando e influenciando al gobierno por un gobierno piadoso y temeroso de Dios. Esto es lo que los Reformadores enseñaban, los Puritanos y los Presbiterianos Pactantes. La verdadera Reforma es llevar la gran comisión a todas las naciones, esto incluye a los gobernantes.

Debemos predicar el evangelio en toda su extensión. No debemos de comprometer el evangelio con las filosofías humanistas y ateas; debemos más bien luchar en contra todos los enemigos de Dios, su iglesia, y Su Cristo; porque sabemos que el evangelio últimamente triunfara! 

Debemos trabajar para gobernarnos nosotros mismos en una manera temerosa de Dios, luchando para tener una estructura piadosa de gobierno y lideres que teman a Dios. Debemos de esforzarnos por esta gran Reforma en nuestra tierra.

Ahora debemos de presentarnos, llamando a todos a pensar en nuestros pecados nacionales, orando con ansiada suplicación que Dios será misericordioso a nuestra nación, y que nos esforcemos por una reforma, para tener una tierra en donde la iniquidad no sea recompensada, pero más bien en donde Cristo es Rey.

Escrito por: Cesar Arévalo


Nada es gratis.

Vivimos en la época del menor esfuerzo. Mucha gente espera tener un cuerpo delgado sin esfuerzo. O quieren un auto nuevo sin trabajar o endeudarse. Cuando se esfuerzan un poco, se dan por vencidos porque alegan que es muy “duro”. Quieren comodidad pero sin sacrificio.

Un viejo adagio dice: “Preparados, listos, ya”. Pero nunca estarás lo suficientemente preparado. Y tampoco estarás listo nunca. Necesitamos un cambio de paradigma y decir: “Ya, listos, preparados!”.

Muchos se pasan toda la vida preparándose para “algún día”.¿Pero sabes? nunca tendrás suficientes estudios ni suficiente experiencia. Y hay más: Nunca tendrás suficiente tiempo ni suficiente dinero.

Thomas Edison solía decir: “Todo se trata de diez por ciento inspiración y noventa por ciento transpiración”Por eso el Señor le dijo a Josué decenas de veces: “Mira que te mando que te esfuerces!”

Un estudio tras otro han demostrado que hacen falta diez años o diez mil horas en cualquier campo profesional para llegar a sobresalir. Y diez mil horas de vuelo, solo se logran…volando.

Recuerdo que cuando empecé a predicar, allá cuando tenía 19 años le dije al Señor: “Dame experiencia!”, pero nunca esa “experiencia” llegó de manera instantánea, y no llegó hasta que no había predicado unos mil mensajes; y aún sigo aprendiendo!!

¿Hay algo en lo que te has dado por vencido?
¿Alguna pasión puesta por la que dejaste de luchar?
¿Algún sueño grande llenándose del polvo de la rutina?
Ya...listos...preparados!, esa es la clave.


Dignificando al pecador.

La parábola del hijo pródigo nos confronta con ideas que dominan el pensamiento cristiano. En esta parábola cada uno de los personajes hace lo que menos se espera de ellos y sus respuestas contradicen nuestra forma de pensar.

En el pensamiento cristiano, o por lo menos la forma en la que representamos a Dios, el padre está enojado con el pecador y quiere castigarlo, pero el Dios representado por el padre en la parábola del hijo pródigo nos sorprende y hace añicos nuestras ideas acerca de Dios. Este Dios, da libertad a sus hijos, y los deja tomar sus propias decisiones, aun cuando estas vayan en contra de Su voluntad.

En la historia del hijo pródigo, el padre no está enojado con su hijo desobediente; lo espera y cuando lo ve venir, se vuelve como un niño, corriendo a su encuentro. Son los niños los que corren al encuentro del padre, pero en esta parábola es el padre el que corre al encuentro de su hijo confrontando así nuestros conceptos acerca de Dios.

Del hermano mayor, que representa a la iglesia, se espera que se regocije con la llegada de su hermano menor (el pecador) que se había perdido, pero hace lo contrario. El hermano mayor nos sorprende a todos con su enojo; no quiere participar de la fiesta de bienvenida que el padre dio a su hermano. Erróneamente se compara con él hermano menor y se llena de un falso sentido de justicia basado más en sus obras que en el amor del padre. Siente que por sus obras él es digno y que su hermano es indigno.

Por último, el hijo pródigo, el personaje de la historia que representa al pecador, es el que más sorprende. No puedo evitar notar que cuando Jesús habla de los pecadores, los dignifica. Después de que el hijo menor malgastó su herencia y vivió perdidamente, después de haber hecho todo lo incorrecto, Jesús nos da la oportunidad de ver el corazón de un pecador. Estando lejos de la casa de su padre, el hijo pródigo reaccionó:

“Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!

Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros”

¡Qué declaración de arrepentimiento tan bella, tan sincera, tan poética, tan profunda, tan llena de significado!  Cada vez que leo el arrepentimiento del hijo pródigo, su actitud me confronta, me humilla, me pone en mi lugar.

Necesito aprender del hijo pródigo.

La iglesia ve al pecador como un salvaje, como un animal. Como alguien insensible que no experimenta el sentido de culpabilidad y no tiene ningún interés en cambiar, pero el hijo pródigo nos enseña que los pecadores no están conformes con su condición y aun cuando están lejos, sus corazones apuntan hacia la casa del padre, apuntan hacia Dios.

El hijo pródigo nos da una lección de arrepentimiento de la que todos podemos aprender.

Los cristianos nos sentimos dignos y con derechos; reclamamos, desatamos y decretamos bendiciones sobre nosotros mismos…. Pero el hijo pródigo no se siente digno. Su declaración y su decreto es: “No soy digno de ser llamado tu hijo.”

Qué bello…

El tema de dignificar al pecador es tocado otra vez por Jesús cuando contó la parábola del publicano y el fariseo. Jesús sabía que los fariseos (religiosos) menospreciaban a los publicanos (pecadores), pero a través de su ejemplo y enseñanzas Jesús puso al pecador en una mejor luz.

«Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo, y el otro, recaudador de impuestos.  El fariseo se puso a orar consigo mismo: “Oh Dios, te doy gracias porque no soy como otros hombres —ladrones, malhechores, adúlteros— ni mucho menos como ese recaudador de impuestos…” En cambio, el recaudador de impuestos, que se había quedado a cierta distancia, ni siquiera se atrevía a alzar la vista al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: “¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!” » Les digo que éste, y no aquél, volvió a su casa justificado ante Dios. Pues todo el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

No es accidental que el publicano se parezca al hijo pródigo en su actitud y en su lenguaje. Es el mismo Jesús contando otra parábola en la que dignifica al pecador. No deja de sorprenderme el énfasis tan positivo que Jesús pone sobre el pecador en las historias que cuenta. Tan diferente a la actitud que la iglesia tiene en relación al pecador.

El publicano se queda a cierta distancia, no se siente digno de acercarse, ni tampoco se atreve a alzar la vista al cielo. Jesús nos enseña que el pecador no es un animal salvaje que solo quiere pecar.

Jesús dignifica al pecador…

Por lo menos en un par de ocasiones Jesús se admira de la fe de los pecadores. (Nunca se admiró de la fe de los religiosos). Que Dios se admire de la fe de alguien ya es un tema por demás interesante, pero que ese alguien no pertenezca a la fe, es revolucionario.

Jesús dignificó al pecador,

¿Por qué nosotros no hacemos lo mismo?

Autor: J.A.R.


Espera...

A veces Dios te pide esperar, pero tu y yo sabemos que siempre será mas fácil decirlo que hacerlo.

Personalmente me molesta la espera, soy impaciente, siempre quiero tener o hacer ya lo que deseo, pero, digo amar a Dios, y en muchas ocasiones me ha pedido esperar y ¿qué he hecho'... lo que he querido y no he esperado, he desobedecido. Como consecuencia han venido problemas, he caído en errores que me han traído miles de inconvenientes, y haciendo una retrospectiva, hubiera podido evitarlos solo con la simple acción de la espera, y digo acción porque muchos creen y asocian la espera con inoperancia o falta de acción. No. La espera es un tiempo en el que debes cesar en una área de tu vida, por lo tanto dicho tiempo lo puedes usar para hacer crecer otras, porque si haces una introspección, te darás cuenta... las tienes muertas o descuidadas.

 Dios no te pedirá que esperes si no tiene algo para enseñarte durante o al final del tiempo de tu espera.

 Lastimosamente no hay fórmulas mágicas que hagan de la espera el periodo más feliz de nuestra vida, pero si hay consejos que la harán más llevadera:
  • No pienses tanto en lo que harás cuando la espera termine, esto aunque es agradable por un momento, puede generar ansiedad.
  • Has otras cosas que has descuidado o dejado de lado, aún intenta hacer cosas nuevas.
  • No desesperes, confía en Dios y en lo que te ha prometido, si El te lo dijo, El lo hará.
  • Obedece, no abortes a mitad del tiempo, piensa en la recompensa que trae la paciencia.
  • Disfruta, no hay razón para amargarte o sufrir.
  • Establece un final para la espera, no hay esperas eternas, ora y establece un tiempo prudente, esto te hará bien.
  • Cree. Al final de la espera tu decides si valió o no la pena creer, pero por lo general siempre serás recompensado.

Consejos, palabras, historias...¡cuéntanos!

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