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¿Dios manda a la gente al infierno? Parte 2.

Conocemos la devastación interna y externa de las adicciones y consiste en cosas como esta: primero tenemos la desintegración que ocurre en la adicción, porque conforme la adicción avanza, tú necesitas más y más de la sustancia adictiva para obtener menos y menos el placer, el empuje o la satisfacción, así que necesitas más y más de esta sustancia y haces lo que sea para poder obtenerla para después obtener menos y menos y menos de la satisfacción y eso lleva a la desintegración. Otra parte de la adicción es el aislamiento; tienes que mentir, tienes que defenderte y por supuesto siempre estas culpando a otras personas, y culpando a todo lo demás por los problemas y dices: Nadie me entiende, todos están en mi contra y por su puesto todo eso es parte de la negación. Hay desintegración, hay aislamiento, hay negación. La inhabilidad de ver lo que realmente está pasando, se deja cada vez más de estar en contacto con la realidad. Ah sí, ¿sabes?, de hecho probablemente todo el mundo dice: lo sé, por supuesto que se de primera mano o segunda mano o a lo mucho tercera mano la devastación de esa pobre gente que se vuelve adicta a alguna sustancia, ah pero espera, que tal si el Gigante de Hierro está en lo correcto. Ahora como la mayoría de ustedes no lucen de 10 años de edad, puede que no hayan visto la película ‘El Gigante de Hierro’ pero les sugiero que la vean porque tal vez sea la mejor película animada que he visto, amo esa película, y si ves la película hay una parte en la que el Gigante de Hierro dice: Las almas no mueren, las almas no pueden morir. Si tiene razón, y eso es lo que dice la Biblia, dice el alma después de la muerte continúa existiendo, tu conciencia personal sigue existiendo, Si el Gigante de Hierro tiene razón, y si Kierkegaard también tiene razón, en que cada persona religiosa o irreligiosa, moral o inmoral, es adicta, por así decirlo, asentando su misma identidad, su propio ser de algo que no es Dios que nunca podrá darte la satisfacción que esperas que te dé.

Si somos adictos, si todos lo somos, el en sentido último, y el alma existe por siempre, ¿qué significa?, C. S. Lewis lo resume y dice lo siguiente: “El cristianismo afirma que vamos a vivir para siempre y eso debe ser cierto o falso. Ahora hay un buen número de cosas por las cuales no valdría la pena preocuparse si sólo voy a vivir ochenta años más o menos, pero tengo mejores cosas de las cuales preocuparme si es que voy a seguir viviendo para siempre. Tal vez mi mal carácter o mis celos están empeorando de forma tan gradual que el aumento a lo largo de mi vida no será muy notable, pero podría ser un infierno absoluto en un millón de años. De hecho, si el Cristianismo es cierto, Infierno es precisamente el término técnico correcto para eso. El infierno comienza con un estado de ánimo gemebundo, siempre quejándose, siempre culpando a otros… pero tú sigues siendo distinto. Incluso puedes criticarlo en ti mismo y desear poder detenerlo. Pero puede llegar un día en el que ya no puedas hacerlo. Entonces no habrá nada de ti que quede para criticar el estado de ánimo o incluso para disfrutarlo, pero sólo la queja misma, yendo por siempre y para siempre como una máquina”.

Así que no es una cuestión en donde Dios nos ‘mande’ al infierno, en cada uno de nosotros hay algo creciendo, lo cual será un infierno, a menos que se corte de raíz.

Fuego, mira a la leña en el fuego, se está consumiendo. Una cosa es amar tu carrera pero si tú construyes tu identidad en torno a tu carrera, y algo malo pasa en tu carrera, no simplemente terminas herido y lastimado lo cual sería normal sino también es algo que te devastaría, pierdes tu valor, te sientes sin valor y con ganas de tirarte de un puente; desintegración. Está bien amar a alguien y querer ser amado, pero si construyes toda tu identidad en eso, y existe un problema en tu vida amorosa, no estarás solo lastimado y herido sino también devastado, te sentirás sin valor y querrás tirarte de un puente. ¡Tus cosas buenas te esclavizan!, empiezan a desintegrarte, empiezan a aislarte. Así que cuando algo se mete en tu camino, en lugar de solo tener miedo, te paralizas, en lugar de simplemente enojarte, te vuelves implacablemente amargado. En lugar de estar abatido, te empiezas a odiar a ti mismo indefinidamente… Este es el fuego, ¿no lo ves en ti mismo? ¿No ves lo que está pasando? y sobre todo la negación. C. S. Lewis constantemente dice que las puertas del infierno están cerradas por dentro. Esa es toda la idea detrás del infierno. Y cada vez más escuchas a la gente decir: “yo nunca… esto no es tan bueno”, así es como la gente metida en adicciones se siente: “Esto no es tan bueno pero no puedo imaginarme en otro lugar… y nadie me entiende, y no es tan malo como la gente dice, y yo puedo con esto…” ¡Ese es el infierno! Y ese es el infierno. Es el infierno y es el infierno. Si ese es el caso y creo que lo eso, entonces tenemos la confirmación aquí en este texto. Mira la locura, mira la conexión con la realidad, la caracterización del infierno. Los comentadores han notado por mucho tiempo que el hombre rico está asombrosamente cegado, en negación y buscando culpables, por ejemplo nota que a pesar de que Lázaro está en el cielo y él en el infierno, sigue dando órdenes a Lázaro, aun quiere que Lázaro baje y refresque su lengua, sigue esperando que sea su sirviente. Y nota otra cosa, él no ha pedido salir del infierno, está tratando que Lázaro entre al infierno. No pide salir. Y fuertemente insinúa, que Dios no le dio suficiente información. “Sabes, ve a ver a mis 5 hermanos y dales información” *pista-pista* “No me dieron información suficiente, nadie me entiende, yo no debería estar aquí, además, no es tan malo, realmente no quiero estar allá arriba haciendo lo que sea que ustedes hagan pero por favor podrían mandar a alguien aquí abajo para calmarme un poco”.

En resumen, el infierno solo es una identidad que se escoge libremente, basada en algo que no es Dios y que dura para siempre,. Desintegrándote, desintegrándote, rehusándote a admitir lo que es, esa es la razón por la cual la idea que podrías tener en la mente, que la gente pone en tu cabeza; que Dios es un Dios que arroja a la gente al infierno mientras estos gritan: “!por favor no, déjame salir!” y Dios diciendo: “No! ya es muy tarde ahora, te toca el infierno.” C. S. Lewis lo pone de este modo: “A la larga, la respuesta a todos aquellos que se oponen a la doctrina del infierno es en sí misma una pregunta: ‘¿Qué le estás pidiendo a Dios que haga?’ ¿borrar pecados pasados y, a toda costa, darles un nuevo comienzo? Lo hizo, en el Calvario. ¿Perdonarlos? Pero no piden ser perdonados. ¿Dejarlos solos?”. Eso es el infierno.

Al final solo hay dos tipos de personas; Esos que dicen a Dios: “Que sea tu voluntad”, y aquellos a los que al final Dios les dice; “Que sea tu voluntad”. Todos los que van al infierno, lo eligen. Sin esa elección propia, no sería un infierno.

Dr. Timothy Keller

Tomado de:Aquí.


¿Dios manda a la gente a l infierno? Parte 1.

Para abordar este interesante tema, lee Lucas 16:19-31.

Cada semana, abordamos una de las cosas que en nuestra cultura y especialmente en la ciudad de Nueva York, le preocupa más a la gente acerca del Cristianismo, y en esta semana hablaremos sobre la enseñanza Cristiana de que Dios es un juez y un juez que envía a la gente al infierno. Y hay muchas maneras de abordar esta doctrina y muchas preocupaciones sobre esta, pero básicamente pienso que una objeción entendible va de esta manera: ¿Cómo puedes posiblemente reconciliar el concepto de juicio en el infierno con la idea de un Dios amoroso?, Juicio en el infierno. Dios amoroso. Simplemente no van juntos. ¿Qué decimos sobre eso?. Les digo, una de las cosas que he dicho a lo largo de los años porque soy un ministro y la gente me pregunta: ¿Qué es lo que crees acerca del infierno? Y una de las cosas que digo, una de las cosas que creo es que probablemente la imagen bíblica del infierno de fuego, probablemente es metafórica. Y la gente dice: ¡uff…!, entonces siempre digo: es una metáfora para algo probablemente infinitamente peor que el fuego, y se quedan: ah??.

Me gustaría sostener, que el entendimiento Cristiano del infierno es crucial para
1. Entender tu propio corazón.
2. Para vivir en paz en el mundo.
3. Para conocer el amor de Dios.

Primero que nada, entendiendo cómo es crucial para entender tu propio corazón. Esta parábola tiene dos personajes; un hombre rico y uno pobre y una de las cosas que los comentadores nos han dicho por años es que esta es la única parábola en la que un personaje, el hombre pobre, tiene un nombre propio. Si le echas un vistazo a las demás parábolas de Jesús, a nadie se le ha asignado un nombre propio a excepción de este hombre pobre cuyo nombre es Lázaro. Pero si un personaje tiene un nombre, seguramente si Jesús va a usar ese enfoque, el otro personaje debería tener un nombre, pero no lo tiene. Hay un personaje con nombre y otro sin nombre y el contraste es deliberado. ¿Qué significa?. En Israel, durante ese tiempo, el hombre rico no pudo haber sido un ateo o un pagano. El hombre rico hubiera creído en el Dios de la Biblia, hubiera orado al Dios de la Biblia, hubiera obedecido las leyes del Dios de la Biblia, pero está en el infierno y sin nombre… ¿por qué?, en el verso 25 Abraham dice: “Recuerda que en tu vida tuviste tus cosas buenas”, ya las tuviste, las cosas en las cuales construiste tu vida, las tuviste. Los filósofos por muchos años han hablado sobre lo que ellos llaman el ‘SUMMUM BONUM’. El bien supremo en tu vida. ¿Cuál es tu bien supremo?… ¿por qué vives?, ¿cuál es tu valor supremo?, ¿qué es eso que le da sentido a tu vida?, ¿qué es eso que te da un sentido de quién eres?. Sea lo que sea lo mejor que tienes, tu bien supremo o tu valor supremo, eso es lo que te una identidad; este hombre ahora, TUVO sus cosas buenas. Es tiempo pasado, estatus y riqueza fueron la base para la identidad y ahora que el estatus y la riqueza se han ido, no queda nada de él. ¡Él era un hombre rico o nada!, ¡No tiene identidad, no existe!, porque cuando le quitas todo, la riqueza y el estatus, se queda sin identidad, entonces preguntarás: ¿Cuál es la alternativa?, cuando alguien te quita todo quiero decir, el infierno es el lugar en donde pierdes todo. Si alguien te quita todo, ¿cuál es la alternativa?.

Søren Kierkegaard el gran filósofo danés, escribió un libro llamado ‘Enfermedad Mortal’, de hecho el único libro que he leído de él que puedo entender, pero realmente lo he entendido, en ese libro él lucha con la definición de pecado y él define al pecado como construir tu identidad en lo que sea menos en Dios. En el libro él lucha con una buena definición y él sabe que la definición tradicional de pecado es romper la ley de Dios. Y claro que él está de acuerdo en que romper la ley de Dios está mal como pecado, pero él se pregunta si esa definición es suficiente y la razón son los Fariseos; él dice aquí están los Fariseos, ellos siguen la ley fastidiosamente y aun así están perdidos, ¿por qué?. Cuando los fariseos sirven como sus propios salvadores y señores, porque ellos buscan ganar su propia salvación, ellos tratan de poner a Dios en la posición de que porque ellos son tan buenos Dios los tiene que bendecir y él tiene que responder sus oraciones, y tiene que darles una buena vida y se los tiene que llevar al cielo. Cuando los Fariseos por medio de su obediencia a la ley hacen eso, ellos están construyendo su identidad no en Dios, sino en su desempeño moral. Obtienen su orgullo, su autoestima de su moralidad y religiosidad y eso está destruyendo su carácter; por dentro ellos están llenos de orgullo, farisaísmo, voracidad, rigidez, afuera causando estragos, ¿por qué?, porque la mejor definición de pecado y aquí creo que él está en lo correcto, es construir tu identidad en lo que sea menos en Dios. Cosas buenas transformada en cosas supremas. Y lo que Kierkegaard dice es esto: Si tomas una cosa buena y la transformas en una cosa suprema, si tu miras cualquier cosa en esta vida y dices: Si tuviera eso, entonces tendría importancia y valor. Pero si no tengo eso entonces no soy nada. Si buscas dinero, carrera, tus talentos, apariencia, si buscas una relación, tus padres, tus hijos, poder, aprobación, comodidad, control… si tu buscas cualquiera de estas cosas, y las tienes como más fundamentales para tu significancia y seguridad, que el amor y conocimiento de Dios, entonces puede que creas en el Dios de la Biblia, ores al Dios de la Biblia, obedezcas las leyes del Dios de la Biblia, pero tu fe, la justificación de tu vida, ¡lo que realmente adoras en otras palabras, es otra cosa!, y eso comienza en tu corazón, un fuego cósmico espiritual. De eso trata la metáfora del fuego, ustedes dirán: ¿de qué está hablando, comienza un fuego?, bien, sabemos mucho acerca de lo devastadoras que son las adicciones.

Tomado de aquí.


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