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7 errores cometidos por ateos.Parte 2.

5. “El ateísmo no es una creencia.”

Tal vez la idea detrás de decir esto es establecer algún tipo de neutralidad. El problema es que muchos de los ateos descritos aquí no se quedan callados ante los reclamos del Cristianismo – es casi como si el hecho de que “el ateísmo no es una creencia” realmente significa “No tengo ninguna creencia, excepto la creencia de que estás equivocado en decir que Dios existe.”

El matemático John Lennox dice:

Los ateos dicen que no tienen fe. Claro que sí la tienen: en su ciencia y en la inteligibilidad racional del universo.

Cuando uno tiene fe, uno tiene una creencia – y el ateo no es una excepción. El filósofo William Lane Craig comenta:

Si el ateísmo es tomado como una cosmovisión (de que Dios no existe) entonces el ateo tiene que sobrellevar la responsabilidad de probar dicha cosmovisión. Pero mucho ateos libremente admiten que no pueden sobrellevar esta responsabilidad de prueba. Es entonces que intentan de evadir esta responsabilidad epistémica re-definiendo lo que es el ateísmo, de tal forma que ya no es una cosmovisión, sino una opinión que no hace ninguna afirmación. En realida son agnósticos ocultos que quieren proclamar el ateísmo sin presentar pruebas al respecto.

Bajo esta definición, las plantas, los perros y los gatos son ateos – porque no tienen creencias. Es importante ser lo suficientemente audaz como para apoyar con argumentos lo que se cree, no redefinir el título de su cosmovisión.

6. “La ciencia refuta los milagros.”

En el artículo sobre milagros que tenemos explicamos algo clave:

Es importante notar que un milagro NO es una violación ni un rompimiento de una ley natural, como muchas personas piensan que es. Es sencillamente, algo que no se puede explicar mediante leyes naturales y que se atribuye a una intervención divina.

La palabra “intervención” es clave.

¿Por qué? Porque no es que Dios suspende o rompe leyes físicas para obrar un milagro, sino que interviene.

El físico teórico John Polkinghorne nota:

La ciencia simplemente nos dice que esto eventos son en contra de las expectativas normales. Sabíamos esto desde el principio. La ciencia no puede excluir la posibilidad que, en ocasiones particulares, Dios hace cosas particulares y sin precedentes. Después de todo, Dios es el que ordena las leyes de la naturaleza, no alquien que es sujeto a ellas.

Sin duda alguna, si existe un Dios que creó las leyes naturales, Él también sabe cómo operarlas a perfección – incluyendo cómo hacer que hagan cosas inesperadas para el ser humano.

Craig Keener en su libro de dos tomos sobre milagros escribe:

Como la ciencia funciona inductivamente desde los detalles hasta los grandes patrones, busca los patrones grandes y no puede hablar de anomalías únicas, como lo son los milagros.

Cómo Dios es el autor de toda la creación (incluyendo la ciencia y las leyes físicas), Él no puede estar sujeto a su creación – lo creado siempre será inferior a su creador. Sin embargo, Su creación se sujeta a Él. El filósofo Richard Swinburne explica:

Si Dios no existe, entonces las leyes naturales son las determinantes absolutas de lo que sucede. Pero si Dios existe, entonces el hecho de si operan, por cuánto tiempo operan y bajo qué circunstancias operan las leyes naturales depende de Él.

7. “Ciencia es la única forma para llegar a la verdad.”

Hay algunos ateos que entienden que la ciencia es la única forma de saber si algo es cierto, como si la ciencia fuese la única puerta para llegar a la realidad. Sólo la ciencia cuenta, ni la filosofía, ni la teología, ni ninguna otra disciplina no-científica. A ésto se le conoce como cientismo – la propuesta que sólo la ciencia puede explicar todos los aspectos de la realidad. El problema es que la misma ciencia se limita, porque la ciencia adopta el Naturalismo – la filosofía de que la naturaleza es el primer principio de la realidad. Esta cosmovisión establece que el Universo es todo lo que existe y no hay nada fuera de él. El problema del naturalismo es que automáticamente descarta todo lo sobrenatural, arbitariamente. Esto va en contra de lo que se supone que sea la ciencia: seguir las evidencias hacia donde sea que lleven.

Dicho esto, hay cosas que sabemos que son absolutamente ciertas que la misma ciencia no puede probar como ciertas, incluyendo cosas como las matemáticas y la ciencia misma.

Agradecimientos a Verdad y Fe.


7 errores cometidos por ateos. Parte 1.

No es que los ateos no tengan buenos argumentos – es que hay algunos argumentos que ya han sido derrotados y algunos ateos persisten en utilizarlos. Aquí mencionamos algunos.

Nota Importante

Hay varios tipos de ateos. Están los que son excelentes conversadores, dispuestos a escuchar y son intelectualmente honestos. Este artículo no habla de esos. Hay muchísimos ateos que son muy racionales y estudiosos, con buenos argumentos. Sin embargo, hay quienes sólo tienen enojo en contra de la iglesia, repitiendo argumentos irracionales e indispuestos a escuchar los contra-argumentos. Estos tienden a ser de mente cerrada y demandan evidencias experienciales ridículas (como que su nombre aparezca en las nubes y Dios se aparezca en su cuarto). Es de éstos últimos que hemos escuchado los siguientes errores. [Entendemos que también hay Cristianos que caen en la descripción dada, ¡pero eso amerita otro artículo!]

1. “Jesús nunca existió.”

La realidad es que la evidencia para la existencia de Jesús es muy convincente, para quién esté dispuesto a estudiarla. Hemos escrito sobre este tema anteriormente, aunque entendemos que bastaría con los pensamientos de los expertos en el tema – como Paul Maier, Profesor de Historia Antigua, que dice:
La totalidad de la evidencia es tan abrumadora que sólo los intelectos más superficiales se atreverían a negar la existencia de Jesús.

De las críticas mas fuertes viene del erudito no-Cristiano Maurice Casey, uno de los más prominentes historiadores Neotestamentarios hasta su reciente muerte. Dio con el clavo: Esta postura [de que Jesús no existió] es demostrablemente falsa. Es promovida por un lamentable prejuicio ateo, que menosprecia todas las fuentes primarias conocidas y las personas Cristianas. […] Muchos de sus proponentes son extraoridiariamente incompetentes.

Por último, el historiador ateo Tim O’Neil dice: Después de más de 30 años de observación y de tomar parte en debates de historia con muchos compañeros ateos puedo decir con seguridad que la mayoría de los ateos son históricamentes analfabetos. No es algo único de los ateos: son tan históricamente analfabetos como la mayoría de las personas, porque el analfabetismo histórico es la norma. Sin embargo, cuando muchos ateos (no todos) hacen comentarios sobre la historia o, peor, intentan utilizar historia en debates de religión, usualmente lo hacen con un entendimiento sobre el tema que se quedó en la escuela secundaria.
Continúa diciendo: Muy a menudo muchos ateos pueden ser polemistas cuando tratan con el pasado, sólo acreditando información o análisis que encaja algún argumento en contra de la religión que intentan hacer, mientras menosprecian, descartan o ignoran evidencias o análisis que no va de acuerdo con su agenda.

2. “No me toca probar que Dios no existe.”

No necesariamente.

Como regla general de retórica, la responsabilidad de proveer pruebas de lo que se dice es de la persona haciendo la afirmación. La razón de esto es sencilla: si yo digo que tengo un conocimiento, entonces necesito demostrarlo. Por ejemplo, si yo digo que Dios existe, estoy diciendo que tengo el conocimiento de la existencia de Dios – por lo tanto, me toca demostrar la existencia de Dios.

El problema es que muchos ateos dicen tener el conocimiento de que Dios NO existe, pero no quieren demostrar tal conocimiento. Tal vez piensan que es suficiente “derrotar” la postura teísta – pero no lo es. Una cosa es que un ateo entienda que no hay buenos argumentos a favor de la existencia de Dios, pero es otra cosa por completo decir que Dios no existe. La persona que entiende que no hay buenos argumentos a favor de la existencia de Dios, como mucho, llega a ser escéptico – no ateo. El ateo afirma el conocimiento de que Dios no existe, por lo cual es necesario que el ateo que afirme que Dios no existe exponga argumentos que prueben su postura.

3. “No se puede probar que algo no existe.”

En un debate con el Dr. John Shook, William Lane Craig le responde a un ateo que hace esta afirmación (puedes ver el clip de 40 segundos aquí). Craig responde: “Eso es tonto. ¡Claro que se puede probar que algo no existe! Podemos probar, por ejemplo, que no existen Tiranosaurios Rex vivos en la faz de la Tierra; podemos probar que no hay musulmanes en el Senado de los Estados Unidos; o, como dice el Dr. Shook, si se puede demostrar que algo es auto-contradictorio, no existen los hombres casado-solteros. Así que esto es una frase atea que se escucha mucho a nivel popular, pero es una frase que los ateos sofisticados no usan porque es fácil probar que algo no existe.”

Escribimos sobre este tema mucho más a fondo en el artículo encontrado aquí.

4. “La Biblia no es histórica.”

La Biblia sí es historia, ya que es una biblioteca (66 libros) de textos históricos que nos provee con información. Fue escrita a través de 1.500 años, por más de 40 autores en tres diferentes continentes y en tres idiomas distintos. Con relación al Nuevo Testamento (que es parte de la Biblia), uno de los historiadores escépticos más conocido – Bart Ehrman – dice lo siguiente: Si los historiadores quieren saber qué fue lo que Jesús dijo e hizo, están más o menos confinados a utilizar los Evangelios del Nuevo Testamento como fuentes principales. Debo enfatizar que no es por razones teológicas o religiosas que estos, y sólo estos, textos deben ser confiados. Es por razones históricas, simple y sencillo.

Así que, de acuerdo con uno de los más prominentes hitoriadores, la narrativa bíblica se puede utilizar para “razones históricas, simple y sencillo.” Richard Burridge, un erudito de exégesis bíblica, dice: Los Evangelios deben ser juzgados por medio de los criterios del Primer Siglo y yo entiendo que son documentos confiables. Comparten, de forma esencial, la misma historia del ministerio público de Jesús, sus enseñanzas, sus predicaciones, sus actividades, sus sanaciones y los eventos de la semana antes de su muerte – y el hecho de que algo muy extraño pasa después.

Además es comúnmente aceptado que Los Evangelios son biográficos en su naturaleza, lo que significa que constituyen historia a base de una figura histórica. Como menciona Graham Stanton en su libro ‘Jesus and Gospel’: Los Evangelios son ampliamente considerados como un sub-conjunto del amplio y antiguo género literario de biografías.

David Aune, especialista en géneros literarios antiguos también comenta: Por lo tanto, aunque [los escritores de los Evangelios] claramente tenían una agenda teológica importante, el mero hecho de que decidieron adaptar las convenciones biográficas de los Greco-Romanos para decir la historia de Jesús indica que estaban primeramente preocupados por comunicar lo que ellos entendieron que realmente sucedió.

En fin, los narrativos bíblicos (incluyendo el Antiguo Testamento) son recursos históricos.

Tomado de aqui.



¿Creó Dios el mal?

Regularmente los escépticos (por no decir ateos o agnósticos), argumentan que el Dios Cristiano ha creado el mal o incluso antes de afirmar esto se quejan de que Dios permita el mal, (esto para mi es raro dado que, siendo en su mayoría ateos auto declarados, tienen un sentido moral súper desarrollado que les permite detectar el mal objetivamente. Curioso ¿no? lo último que se esperaría de un ateo es que se queje del mal, sea moral o natural. En fin, dejemos este tema para otra entrada).

Justifican su postura partiendo principalmente de tres textos bíblicos:
  • Isaías 45:7: “Que formo la luz, y creo las tinieblas; que hago la paz y que creo el mal. Yos oy el SEÑOR, que hago todo esto”.
  •  Amós 3:6: “¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo? ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho?”.
  • Lamentaciones 3:38: “¿No salen de la boca del Altísimo tanto el mal como el bien?”.
Como observación, tuve que buscar las traducciones de los textos de Isaías y Amós en donde literalmente se usara la palabra ‘mal’ dado que las traducciones más recientes no tienen esa palabra sino ‘calamidades’ o ‘calamidad’, esto lo explicaré más abajo, pero de entrada estaría bien que nos consiguiéramos una Biblia actualizada o en su defecto conozcamos la diversidad de formas legítimas en las que se puede traducir una palabra desde los idiomas antiguos. Una buena herramienta es la página Biblia Paralela, la recomiendo mucho, debido a que ahí pueden comparar un mismo texto con sus diferentes traducciones o incluso palabra por palabra con el idioma original, si pueden échenle un vistazo a esa página.

Esta objeción viene desde Norteamérica en donde es famosa la versión King James de la Biblia, la cual usa inglés antiguo y, bueno, sabemos que los idiomas evolucionan y también el significado de las palabras. La versión KJ de la Biblia anda cerca de los 400 años de antigüedad.

Primero, ¿es el mal creado?, ¿en qué sentido? Tenemos que preguntar. El mal no es una cosa u objeto que se cree así como se crearon, por ejemplo las cosas físicas (¡ojo!, aquí estamos asumiendo que Dios ha creado y que existe, puesto que nuestros escépticos están también asumiendo que el mal ha sido creado por Dios). Dios no ha creado el mal, lo que ha creado son creaturas con libre albedrío; sin la posibilidad del mal moral no habría libre albedrío, es necesario que exista el mal en un mundo posible en donde existe el libre albedrío y no puede ser diferente. Esto ha sido discutido por C. S. Lewis y Alvin Plantinga en otras ocasiones, claro que este tema traerá sus propias cuestiones pero tratemos de no desviarnos por ahora y anotémoslo en nuestra lista de entradas pendientes.

Regresando a las citas bíblicas, veamos lo que nos dicen traducciones no tan antiguas:

Isaías 45:7: “el que forma la luz y crea las tinieblas, el que causa bienestar y crea calamidades, yo soy el SEÑOR, el que hace todo esto.”
En primer lugar, la palabra hebrea para el mal, ‘Râ‛âh’, se utiliza de muchas formas diferentes en la Biblia. En la Biblia KJV se encuentra 663 veces. 431 veces se traduce como ‘mal’. Las otras 232 veces se traduce como malvados, mal, dolor, daño, malestar, pena, disgusto, adversidad, aflicción, angustia, calamidad, grave, miseria y problemas. Así podemos ver que la palabra no requiere que se traduzca necesariamente como  ‘mal’. Por esta razón diferentes Biblias traducen este versículo de manera diferente.

Isaías 45:7. Isaías contrasta términos. Luz es lo contrario de las tinieblas. Sin embargo, el mal no es lo contrario de la paz. La palabra hebrea traducida como ‘paz’ o ‘bienestar’ es ‘Shâlôm’, y tiene muchos significados también, en su mayoría relacionados con el bienestar de los individuos. ‘Râ‛âh’, la palabra hebrea traducida como ‘mal’ en la KJV,  a menudo se refiere a la adversidad o calamidad. Obviamente, ‘calamidad’ es un mejor antónimo de ‘bienestar’ que ‘mal’. En segundo lugar, el contexto Isaías 45:5-7 está hablando de fenómenos naturales: Yo soy el SEÑOR, y no hay ningún otro; fuera de mí no hay Dios. Yo te ceñiré, aunque no me has conocido para que se sepa que desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, no hay ninguno fuera de mí. Yo soy el SEÑOR, y no hay otro; el que forma la luz y crea las tinieblas, el que causa bienestar y crea calamidades, yo soy el SEÑOR, el que hace todo esto. Observa que el contexto del versículo nos dice quién es Dios, que es Dios quien habla de fenómenos naturales (sol, luz, oscuridad), y Dios es el que es capaz de causar bienestar, así como calamidad. Contextualmente, este versículo trata de los desastres naturales y cuestiones sobre la comodidad de los humanos. No está hablando del mal moral; sino de la calamidad, la angustia, etc.                                              ,

Amós 3:6: “Si se toca la trompeta en la ciudad, ¿no temblará el pueblo? Si sucede una calamidad en la ciudad, ¿no la ha causado el SEÑOR?”.
Del mismo modo, Amós 3:6 usa la misma palabra, ‘Râ‛âh’, refiriéndose a la calamidad o desastre. El contexto (un desastre sucede a una ciudad) no hace referencia al mal moral. Podemos ver que el Señor está involucrado en calamidades y problemas en el reino terrenal. Éxodo 4:11 habla de la fragilidad humana y Amós 3:6 habla de los problemas en una ciudad. No es un mal moral que Dios trae, sino calamidad y angustia a la gente. Claro que se puede cuestionar el por qué Dios hace eso a la gente del pueblo, pero ese es otro tema que no trataremos aquí y que tiene que ver con los sucesos dentro de esa narrativa.

Lamentaciones 3:38: “¿No salen de la boca del Altísimo tanto el mal como el bien?”.
La versión King James y Reina Valera de Lamentaciones 3:38 parece sugerir que Dios habla el mal y el bien o lo malo y lo bueno. Sin embargo, si uno lee el versículo en su contexto, los versículos anteriores indican que Dios no hace ni aprueba el mal: Porque Él no castiga por gusto, ni aflige a los hijos de los hombres. Aplastar bajo los pies a todos los prisioneros de un país, privar del derecho a un hombre en presencia del Altísimo, defraudar a un hombre en su litigio: estas cosas no aprueba el Señor. Lamentaciones 3:33-36

El siguiente versículo indica que la gente no debería quejarse en vista de sus pecados:

¿Por qué ha de quejarse el ser viviente? ¡Sea valiente frente a sus pecados!.
-Lamentaciones 3:39

Lo que el versículo realmente está diciendo es que Dios decreta tiempos de cosas buenas y tiempos de juicio. Lamentaciones fue escrito por Jeremías durante un tiempo de juicio, cuando Judá se había marchado al exilio. Jeremías fue elegido por Dios para ser el profeta encargado de advertir al reino de Judá que tenía que reformarse o sería juzgado. El pueblo no creyó en Jeremías, y, por lo tanto, cayó bajo el juicio de Dios. En Lamentaciones 3:38, la palabra traducida como ‘bien’ es ‘Tôb’. La palabra generalmente se refiere a las cosas buenas en oposición a las cosas malas. Una vez más, ‘Râ’âh’  no se refiere al mal moral, sino a calamidades en este versículo. Del mismo modo, los comentarios bíblicos indican que el versículo se refiere al juicio de Dios sobre los pecados de la gente.

¿Cuál es la conclusión?

Dios no es el autor del mal. Sin embargo, Dios recompensa y castiga en base a nuestro comportamiento, sea bueno o malo. Por lo tanto, Dios trae juicio y calamidad (ya sea directamente o a través de las autoridades humanas) sobre aquellos que se rebelan. Dios finalmente juzgará a todas las personas expresando sobre ese juicio su perfecto sentido de justicia.

La Biblia enseña que Dios es puro y no aprueba el mal, la palabra ‘Râ’âh’, mal en hebreo, puede significar muchas cosas, y contextualmente los versículos están hablando de calamidad y angustia. Por lo tanto, Dios no creó el mal en el sentido moral, aunque sí trae calamidad según su juicio sobre aquellas personas que así lo merezcan.

Tomado de Aquí.


Cómo ser un mejor ateo en cinco pasos. Parte 2.

Espero hayan disfrutado e interioirizado la primera parte de este fabuloso escrito. Aquí la segunda parte, más emocionante y retadora. ¡Disfruta!:

3. Admitir que el ateísmo es una posición débil

El problema de este punto es que la manera primordial para que el ateísmo consiga seguidores es la propaganda emocional, no la intelectual. ¿Por qué? Porque la propaganda intelectual Que ofrecen es débil. En otras palabras, basan sus argumentos  en una de dos cosas (o ambas):

1. En burlarse de los argumentos teístas y no en presentar evidencias
2. En “derrotar” las afirmaciones de los Cristianos sobre Dios sin presentar evidencia de sus propias afirmaciones.

En el primero caso, se ha abogado intensamente sobre cómo el burlarse no es un argumento – no presenta un caso en contra de lo que se está burlando ni a favor de quién burla. La burla es una falacia emocional diseñada para que se asocie una afirmación con sentimientos negativos de rechazo, no con presentar argumentos en contra de la afirmación. En el segundo caso, no es suficiente derrotar las afirmaciones que hace el Cristianismo – es muy posible que el Cristiano no sepa o no pueda defender su postura correctamente, pero eso no significa que no es cierto. Es posible, por ejemplo, no saber cómo demostrar que “quitarle 1 a un número par te da un número impar”, pero no deja de ser cierto. La ausencia de evidencia no es evidencia de la ausencia.

El ateísmo es una afirmación positiva de que se tiene un conocimiento (“Yo sé que Dios no existe”), por lo tanto es una posición que requiere evidencia. Decir que el ateísmo es una “aunsencia de creencia” no es ateísmo, es agnosticismo (y lo tocaremos más adelante).

Cuando se admite que el ateísmo es una posición intelectualmente débil, se admite la debilidad del ateo – y provoca que las personas bajen la guardia y brille la honestidad.

Concede que el ateísmo no tiene un buen argumento para existencia de la moralidad. Concede que la debilidad más grande para el ateísmo es su inhabilidad de explicar de dónde viene la existencia. Siempre hay que apelar a la búsqueda de la verdad, aunque no haga que las personas se sientan bien. El ateo que haga esto desarma a cualquier cristiano y, aunque se sienta incómodo, estará más dispuesto a escucharte.

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4. Ten la mente más abierta

Frases como “libre pensamiento” y “mente abierta” son reclamadas por los ateos. Pero, esto no hace sentido. Los ateos piden que se abandonen creencias y sus propuestas para que lleguen a *su* creencia con sus propuestas. ¿Cómo es que una es de libre pensamiento y la otra no?  ¿En qué sentido son los ateos más “libres” que el teísta?

La única libertad que consigue el ateo es la libertad moral (para los que deciden ir en esa dirección). La libertad intelectual no se consigue en lo absoluto; un ateo no es “libre” de creer en Dios y seguir siendo ateo, ¿cierto? ¿O ser ateo y creer en el poder de la oración?

El ateísmo tiene tantas cosas que atan su intelecto (y lo prejuician) como cualquier otra cosmovisión. De hecho, se podría argumentar que el ateísmo es menos libre intelectualmente, ya que vive en una cajita naturalista – ¡y no puede salirse de esta caja! Literalmente, el ateo NO puede examinar un hecho y seguir la evidencia a dónde sea que lleve. Si la evidencia apunta a algo metafísico (o sobrenatural) entonces el ateo naturalista lo rechaza – arbitrariamente y sin ninguna razón/explicación de hacerlo. Se cierra el camino, al igual que se cierra la mente del ateo a algunas opciones.
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5. Deja de vender el ateísmo como una “ausencia de creencia”

Algunos ateos no tienden a afirmar que Dios no existe, sino que ellos “no creen en ningún dios.” Equiparan su falta de creencia en Dios a la falta de creencia que un cristiano tiene de unicornios rosados.

Claro, si dicen que Dios no existe, les toca defender esa afirmación. Sin embargo, al decir que “carecen de creencia” lo pueden explicar como: “no hace falta proveer evidencia de que no creemos en los duendes mágicos.” Tal vez piensan que, al explicarlo así, no les toca la responsabilidad de defender su postura. Sin embargo, no es cierto.

Al hacer esto, el ateo se presenta como un juez determinando argumentos como “convincentes” o “no convincentes”, pero esto falla de una forma importante:
Esta creencia NO es neutral.

La ausencia de creencia en Dios es sólo parte de una cosmovisión. La cosmovisión de un individuo se produce haciendo muchas preguntas que incluyen – y, a menudo, dependen de – creer en Dios:

¿Existe la moralidad?
¿El ser humano tiene libre albedrío?
¿Por qué hay algo en vez de nada?
¿Cuál es la base de la razón?

Al contestar estas preguntas, se crea una cosmovisión (que es un sistema de presuposiciones y creencias). Todos estos son asuntos de transcendencia. El ateo tiene que contestar “¿por qué hay algo…?” de acuerdo con la cosmovisión ateísta. El ateo tiene que justificar su creencia en la razón, y así sucesivamente. Aunque la persona atea de la impresión (o explicación) que lo que implica es que no creen en Dios, la realidad es que son Naturalistas (y, a menudo, materialistas) y, como tal, necesitan una explicación para los reclamos que ellos hacen.

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Tanto el Cristiano como el no-Cristiano tienen que defender su cosmovisión. Es triste que no siempre sea así en el caso de los Cristianos – aunque sí hay quiénes lo hacen, y cada vez son más.

Interesantemente, es lo opuesto en el ateísmo. La gran mayoría (por no decir todos) los ateos buscan más una confirmación emocional más que la verdad. Muchos ateos son fundamentalistas: con muchos reclamos a un compromiso intelectual, pero muy poca evidencia de ello.

Para los Cristianos, hay cosas que nos aplican aquí también. Estos son axiomas (verdades básicas fundamentales) para todas las áreas del conocimiento y comunicación efectiva. Prueba tu creencia. Asegúrate que aguanta el escrutinio de la Verdad. Enfoquémonos en las verdades intelectuales más allá de cualquier confirmación emocional.



Cómo ser un mejor ateo en cinco pasos. Parte 1.

Hoy quiero compartirles este excelente e instructivo escrito que nos trajeron nuestros hermanos y amigos de Verdad y fe. Lo compartiré en 2 entregas así que abre tu mente y... disfruta:
 El ateísmo moderno – aunque cueste admitirlo – está carente de la fortaleza intelectual que reclama. Los ateos de hoy día están llenos de rabia emocional, dependiendo de sus personalidades para inspirarse. En el interés de que cada cosmovisión tenga una representación viable, se presentarán unas áreas en las cuales el ateísmo moderno puede mejorar.
¿Cómo se puede ser mejor ateo? ¿Cómo puede ser el ateísmo más efectivo? ¿Qué cosas son necesarias para que el ateísmo se fortalezca?
1. Hacer más concesiones
Muchos de los ateos hoy día no son intelectualmente honestos. Lo que hacen es regurgitar los mismos argumentos:
El Cristianismo no tiene ninguna evidencia
Creer en Dios es completamente irracional
La gente que cree en Dios no es intelectual
Ser Cristiano significa cometer suicido intelectual
No mal interpreten: una cosa es el ateo que dice que los argumentos a favor del Cristianismo no son lo suficientemente convincentes para él/ella y otra cosa es decir que NO hay evidencia para la existencia de Dios o que el Cristianismo requiere una falta de educación. Esto no sólo es una subestimación a la postura teísta, sino que es intelectualmente deshonesto, como mínimo. En el peor de los casos son, simplemente, mentiras.
Todo ateo sabe que sí hay evidencias para la existencia de Dios. Hay razones para creer en la resurrección corporal de Jesús. Hay mucha fuerza en los argumentos tradicionales para el teísmo – y el ateo debe hacer esta concesión. Esto no significa que ellos creen que la evidencia amerite creencia, sólo se está reconociendo que hacer un caso a favor de Dios no requiere una lobotomía frontal.
Hacer concesiones sólo pueden ayudarte en el mercado de las ideas (esto aplica a los teístas también). Lo único que logran las exageraciones desdeñosas es cerrar conversaciones y dañar relaciones. Si hay un ateo que verdaderamente piense que no hay evidencias para Dios o el Cristianismo, lo más probable es que ha sido cegado por sus propias emociones y sus prejuicios lo descalifican de cualquier intercambio intelectual.
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2 – Matar los Unicornios Rosados
Los unicornios rosados son utilizados como una herramienta ilustrativa que se ha popularizado entre los ateos (hay más, como Santa Claus o el famoso “Flying Spaghetti Monster”). La idea básica es que hay tanta justificación para la creencia de un Cristiano en Dios como la creencia en un unicornio rosado. Si se utiliza esta ilustración, es por una de dos cosas:
1. Aunque el ateo sepa que, en realidad, no es un argumento sino una burla, él espera que la propaganda emocional barata ofrecida hará la labor de convencer, o
2. Verdaderamente piensa que es una buena ilustración.
Si la situación es la posterior, lo más probable es que no se ha estudiado el asunto a fondo, ya que la rutina de los unicornios rosados no es una amenaza para el asunto del teísmo.
¿Por qué?
Hay dos pasos en el proceso de entrar en el debate sobre la existencia de Dios. Primero, hay que establecer la existencia de un “Ser necesario”. En el segundo paso, entonces podemos comenzar a nombrar a este ser e identificar sus características. En pocas palabras, primero se tiene que contestar la pregunta: ¿Hay una causa no-causada o un ser necesario o una explicación suficiente para toda la existencia? Una ves se establece la contestación a esta pregunta, entonces podemos pasar al segundo paso.
Con las ilustraciones del unicornio rosado, el ateo comete el error de empezar con el segundo paso.
Primero hay que establecer que existe un ser necesario (o, en el caso de que no, establecer una explicación suficiente para la existencia de todo), para luego describir sus características. En otras palabras, decir que Dios es como un unicornio rosado sólo logra rechazar las características que Dios puede o no tener, para luego ridiculizar Su existencia. Esto no aboga en contra de la existencia de Dios, sino en contra de Sus atributos. Primero hay que establecer que Dios – o el unicornio rosado – es necesario (o no) para la existencia del universo y todo lo que hay en él. Luego podemos pasar a hablar de sus atributos.
Es como decir que el matrimonio no existe porque hay un hombre, abusador de mujeres, que nunca va a conseguir esposa. El hecho de que tal hombre consiga esposa o no, no tiene nada que ver con que el matrimonio exista.


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